
-Tabaquismo: Fumar se asocia con un incremento importante en el riesgo de padecer apoplejías. Incluso el humo de otros fumadores incrementa el riesgo para los no fumadores.
- Ejercicio: El ejercicio reduce el riesgo de sufrir de apoplejía, según la mayoría de los estudios, aunque no todos. Los beneficios del ejercicio probablemente se deban a sus efectos sobre el peso corporal, la presión sanguínea y la tolerancia a la glucosa.
-Peso: En la mayoría de los estudios, la obesidad se relacionó con un incremento en el riesgo de padecer apoplejía. La grasa abdominal excesiva parece estar más directamente relacionada al incremento en el riesgo de sufrir de apoplejía, en comparación con la acumulación de grasa en los muslos y glúteos.
- Alcohol: La relación entre un consumo moderado de bebidas alcohólicas y la apoplejía no está clara. Tomar una o dos copas al día ha reducido el riesgo de sufrir de apoplejía en la mayoría de los estudios, aunque algunos investigadores no encontraron efecto protector alguno y otros más observaron que incluso un consumo bajo de alcohol incrementa el riesgo. En cambio, beber en abundancia y con frecuencia ha aumentado consistentemente el riesgo de sufrir de apoplejía, dado que incrementa la presión sanguínea y causa disfunción del músculo cardiaco, además de otros efectos adversos.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
-Frutas y verduras: Las dietas altas en frutas y verduras se asocian con una reducción en el riesgo de sufrir una apoplejía, según han encontrado la mayoría de los estudios. En una prueba preliminar amplia, los vegetales de hoja verde y las crucíferas, además de las frutas y jugos cítricos, ofrecieron la mayor protección. Como no se sabe con certeza qué componentes de las frutas y las verduras son responsables de los efectos protectores contra la apoplejía, las personas que deseen reducir su riesgo de padecer este problema deben consumir más frutas y verduras, en lugar de tomar suplementos.
-Grasas saturadas: Algunos informes recientes sugieren una relación entre el consumo de grasa, incluyendo la grasa saturada (sobre todo de la carne y la leche), y una disminución en el riesgo de apoplejía. Estos hallazgos inesperados pueden deberse a las condiciones peculiares de la dieta en el país donde se realizó el estudio (Japón) o a fallas en el diseño del mismo. Otras pruebas sugieren una relación contraria: La gente que consume más grasas saturadas está en mayor riesgo de padecer apoplejía.
-Grasas insaturadas: Las pruebas relacionadas con el papel de las grasas no saturadas (sobre todo las de los aceites vegetales, los alimentos cocinados y procesados con aceites vegetales, las nueces y las semillas) tampoco han arrojado resultados concluyentes. Es posible que las grasas no saturadas tengan diversos efectos en diferentes tipos de apoplejía, o que algunas de las grasas no saturadas difieran de otras en su influencia en el riesgo de sufrir de apoplejía. Además, el posible beneficio de consumir pescado, rico en
-Consumo de sal: Entre personas con sobrepeso, un incremento en el consumo de sal de 2.3 gramos (1/2 cdita. aprox.) al día se asoció con un incremento del 32% en la incidencia de apoplejía y del 89% en la mortalidad. Reducir el consumo de sal es una manera de reducir el riesgo de sufrir de apoplejía.



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