domingo, 15 de junio de 2008

FACTORES DE RIESGO



Hay diversos factores de riesgo que provocan que determinadas personas tengan más probabilidades de sufrir una apoplejía. Dichos riesgos se clasifican como controlables (aquellos que la persona puede modificar) e incontrolables (aquellos que no se pueden modificar).


Factores de riesgo de derrames cerebrales controlables


La buena noticia es que el 50% de los derrames cerebrales se pueden evitar mediante la atención médica y cambios sencillos en el estilo de vida.


-Hipertensión (presión sanguínea alta): La hipertensión significa un nivel estable de presión sanguínea por encima de 140/90. La presión sanguínea alta daña las paredes arteriales y puede incrementar la coagulación que a su vez conduce a la formación de coágulos que provocan la apoplejía. La hipertensión puede incrementar entre dos y seis veces el riesgo de derrames cerebrales.


-Fibrilación auricular: La fibrilación auricular (AF) es el nombre que se da a un tipo específico de ritmo cardíaco irregular que afecta a más de un millón de estadounidenses. En la AF, la aurícula izquierda (el compartimento superior izquierdo) del corazón late de manera rápida e impredecible. Normalmente, los cuatro compartimentos del corazón laten con el mismo ritmo, entre 60 y 100 veces por minuto. En las personas que padecen de AF, la aurícula izquierda puede latir hasta 400 veces por minuto. Si no recibe tratamiento, la AF puede incrementar entre cuatro y seis veces el riesgo de apoplejía. A largo plazo, la AF sin tratamiento también puede debilitar el corazón, lo que puede provocar un infarto cardíaco.


-Fumar: Además de dañar los pulmones, la adicción al tabaco también daña las paredes de los vasos sanguíneos, acelera el endurecimiento de las arterias, incrementa el trabajo del corazón y eleva la presión sanguínea. El hábito de fumar puede elevar al doble el riesgo de derrames cerebrales. Es bueno señalar que si alguien deja de fumar en el día de hoy, dentro de 2 á 5 años su riesgo de apoplejía será el mismo de aquellas personas que nunca han fumado.


-Alto nivel de colesterol y exceso de peso: En los adultos, lo mejor es un nivel de colesterol de 200 o menos. El excedente de colesterol puede depositarse en las paredes arteriales y conducir al bloqueo eventual de dichos vasos a causa de una trombosis. El peso excesivo dificulta el funcionamiento de todo el sistema circulatorio y predispone a la persona a otros factores de riesgo de apoplejía, como la presión sanguínea alta.


Factores de riesgo de derrames cerebrales incontrolables


Aunque no es posible modificar estos factores de riesgo, sí se puede reducir a un mínimo su repercusión sobre el riesgo general de apoplejías si se concentra el esfuerzo en los factores de riesgo que sí son controlables.
Edad: El riesgo de derrames cerebrales se duplica cada diez años después de los 55 años de edad.


-Sexo: Los hombres tienen un riesgo de apoplejía ligeramente superior al de las mujeres.

-Raza: Los estadounidenses de ascendencia africana tienen el doble de riesgo de sufrir derrames cerebrales que otros grupos raciales.
-Antecedentes familiares: Los antecedentes familiares de apoplejía indican un mayor riesgo para la persona.
-Diabetes: Los problemas circulatorios asociados con esta enfermedad pueden incrementar el riesgo de derrames cerebrales incluso si se controlan estrechamente los niveles de azúcar e insulina.
Además de estos factores de riesgo, los derrames cerebrales también se relacionan con el elevado consumo de alcohol (especialmente en juergas esporádicas), el alto número de glóbulos rojos y el consumo de píldoras anticonceptivas con alto contenido de estrógenos por mujeres fumadoras mayores de 30 años de edad. Hasta el momento no se ha demostrado una relación directa entre el estrés y el riesgo de apoplejía.


Derrames cerebrales recurrentes


La historia personal de derrames cerebrales puede incrementar en diez veces el riesgo de una nueva apoplejía. Además de concentrar la atención en los factores controlables de riesgo de derrames cerebrales, algunos supervivientes podrán reducir la probabilidad de una nueva apoplejía mediante la medicación indicada por el médico.

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