domingo, 15 de junio de 2008

APOPLEJIA



La apoplejía o derrame cerebral es un daño cerebral provocado por la interrupción del suministro de sangre al cerebro. Sus causas pueden ser las siguientes:


>Trombosis: Estrechamiento progresivo y bloqueo eventual de una arteria del cerebro o el cuello, por lo general debido a la acumulación de colesterol y depósitos grasos. Aproximadamente un 60% de los derrames cerebrales se deben a la trombosis.


>Embolia: Bloqueo de una arteria del cerebro o del cuello por un coágulo o "émbolo". Los coágulos pueden ser coágulos sanguíneos que se forman en otra parte del organismo (por lo general en el corazón) y que se trasladan al cerebro, o pueden ser pequeños desprendimientos de los depósitos grasos que revisten las arterias. Aproximadamente un 20% de todos los derrames cerebrales se deben a la embolia.


>Hemorragia: Ruptura de una arteria del cerebro o de la superficie cerebral. Dichas rupturas pueden deberse a un aneurisma (una zona fina y débil de la pared arterial) o a una malformación congénita del sistema circulatorio cerebral. Las hemorragias pueden producirse dentro del propio cerebro o en el espacio que media entre el cerebro y la membrana protectora exterior. Aproximadamente un 20% de todos los derrames cerebrales se deben a las hemorragias.


Síntomas


Algunos derrames cerebrales son precedidos por señales de alerta denominados accidentes isquémicos transitorios (TIA). Los TIA provocan la interrupción transitoria del flujo sanguíneo dentro del cerebro o en el acceso al cerebro. (La apoplejía o derrame cerebral es la interrupción permanente del suministro de sangre a una región del cerebro). Entre los TIA o señales de alerta de la apoplejía están los siguientes:


-Pérdida de sensibilidad, debilidad o parálisis del rostro, brazo o pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
-Súbita aparición de visión nublada o reducida en uno o dos ojos. -Dificultad para hablar o para comprender frases sencillas.
-Falta de equilibrio, mareo o pérdida de la coordinación, especialmente cuando se combinan con otros signos de alerta.
-Fuerte dolor de cabeza, localizado y sin explicación aparente, de aparición súbita.
-Es importante que sepamos reconocer estos graves signos de alerta. Aunque quizás no provoquen dolor y puedan desaparecer rápidamente, son señales claras de que poco después podría ocurrir un derrame cerebral.


Efectos


Los efectos específicos que sufra el paciente tras sobrevivir a un derrame cerebral dependerán de la ubicación y la extensión de la apoplejía. Por ejemplo, los derrames cerebrales que se producen en el hemisferio izquierdo del cerebro pueden afectar a la comunicación y la memoria, así como a los movimientos del lado derecho del cuerpo. Los derrames cerebrales que se producen en el hemisferio derecho del cerebro pueden afectar a las capacidades espaciales y de percepción, así como a los movimientos del lado izquierdo del cuerpo. En general, las apoplejías de gran amplitud (que dañan a un volumen significativo de tejidos cerebrales) provocan un mayor número de efectos e incrementan su gravedad. Aunque no hay dos supervivientes de derrames cerebrales que sufran exactamente de las mismas lesiones o incapacidades, entre los síntomas físicos, cognitivos y emocionales comunes a muchos supervivientes están los siguientes:


-Parálisis:Por lo general en un solo lado del cuerpo (el lado opuesto al hemisferio en que se produjo el derrame cerebral), incluidos el rostro y la boca. Los pacientes pueden presentar dificultades para deglutir.


-Trastornos de la visión:Es posible que los pacientes no puedan enfocar la vista, que presenten un punto ciego, que sufran trastornos de la visión periférica o debilidad de la visión en uno de los ojos.


-Trastornos de la comunicaciónEl término afasia se emplea para describir a un conjunto de dificultades de la comunicación, que incluyen los problemas del habla, la comprensión, la lectura y la escritura.


-Labilidad emocional:Manifestaciones exteriores, incontrolables y sin explicación aparente, de llanto, ira o risa que no guardan relación con el verdadero estado emocional del paciente. Por lo general dichos episodios se inician y terminan rápidamente y se disipan con el tiempo.


-Depresión:Una reacción natural que se origina por causas fisiológicas y psicológicas. Algunos factores importantes para predecir la presencia y gravedad de las depresiones posteriores a la apoplejía son la historia previa de depresiones, la ubicación y la amplitud del derrame cerebral.


Diagnóstico


El desarrollo de la tecnología médica ha incrementado la capacidad de los médicos para diagnosticar con exactitud los derrames cerebrales y para evaluar el daño producido en el cerebro. Sin embargo, no siempre es fácil identificar las pequeñas apoplejías, porque el paciente y sus familiares pueden pasar por alto los síntomas, atribuyéndolos a fenómenos naturales del proceso de envejecimiento, y porque se pueden confundir con los síntomas de otras enfermedades neurológicas. Como ya se apuntó anteriormente, toda manifestación de señales de advertencia de derrames cerebrales exige una evaluación inmediata de emergencia.


Tratamiento


Como ya hemos dicho, los signos de alerta de apoplejía exigen una inmediata evaluación médica de emergencia. Una de las razones que explican esa urgencia es que los investigadores han descubierto recientemente que el daño cerebral relacionado con el derrame cerebral puede extenderse mucho más allá de la zona directamente afectada por la apoplejía y puede agravarse en las primeras 24 horas. Los investigadores están intentando limitar o evitar ese daño secundario al investigar la posibilidad de proteger al cerebro con determinados fármacos administrados en las primeras seis horas posteriores al derrame cerebral. Cuando se produce la apoplejía es necesaria la hospitalización del paciente para determinar la causa, iniciar el tratamiento y evitar las complicaciones que pudieran surgir. La rehabilitación se inicia una vez que se estabiliza el estado del superviviente del derrame cerebral y se compruebe que se ha detenido el deterioro neurológico. La rehabilitación puede incluir la capacitación intensiva dirigida a la recuperación de distintos aspectos: el movimiento; el equilibrio; la percepción del espacio y del cuerpo; el control de esfínteres; el lenguaje; y nuevos métodos de adaptación psicológica y emocional. Los programas de rehabilitación tras los derrames cerebrales exigen el esfuerzo coordinado de muchos profesionales de la salud. Aproximadamente un 80% de los supervivientes de apoplejía presentan trastornos físicos, de la percepción y del lenguaje que se pueden curar a través de la rehabilitación. Muchos no reciben los servicios que necesitan porque no se les remite a dichos servicios, o porque los seguros gubernamentales o privados no los cubren. Los trabajadores sociales pueden contribuir a aliviar el costo económico de la atención a largo plazo.

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